viernes, 5 de septiembre de 2014

Gui’chi’ ripapa rutiee


El talento de los hijos de Oaxaca 
Conquista de nuevo Barcelona: 
Papalotes” de Francisco Toledo 
en la Galería TALENT LAB




Nuestra amiga Reina Mendoza Ramírez, Gestora Cultural que realiza desde hace muchos años una importante labor divulgadora de los talentosos artistas de Oaxaca, México, nos informa de la próxima exposición que se realizará en la en la Galería TALENT LAB ubicada en pleno centro de Barcelona, en el carrer Milans 4, local 4, de la ciudad catalana de Barcelona. 

Este importante evento se inaugurará el viernes 12 de septiembre de 2014 a las 18:30 horas. La Exposición-Venta permanecerá visitable al público del 12 al 30 de septiembre de 2014 y los horarios de visita son de 17:30 a 22:00 horas de lunes a sábado. 

 Los Papalotes (Cometas) nos recuerda Reina Mendoza que fueron exhibidos en el Museo de América de Madrid, se muestran al público de Barcelona. Las obras artísticas han sido realizadas por el Taller Arte Papel Vista Hermosa SL de Oaxaca. Proyecto de arte sostenible fundado por el artista en 1997. Las creaciones se basan en los diseños del reconocido artista mexicano y se elaboran en base a fibras naturales de árboles, plantas, cortezas y flores, con el conocimiento suficiente de la flora local para evitar romper el equilibrio ambiental. Los Papalotes se han exhibido en la Galería Pallant House de Chichester, Inglaterra (2010), en China en el marco de la Expo de Shanghái, se consideró al Papalote como un elemento de enlace entre las culturas china y mexicana (2010). En la ciudad de Barcelona se realizó una muestra en el Centro Cultural Diógenes (2011). 

Oaxaca, México, es reconocido a nivel Internacional por su importante producción artística. Uno de los grandes representantes del Arte Mexicano es FRANCISCO TOLEDO, nacido en Juchitán, Oaxaca. Ahorita su obra artística entre nosotros. Una oportunidad de Oro para deleitarnos con los “tesoros vivos” made in México

Gracias Francisco Toledo por visitar Barcelona!! 





Reseña artística publicada en la web “Biografías y Vidas”
(Juchitán, Oaxaca, 1940) Polifacético artista mexicano, considerado el más destacado del país, que ha trabajado con extraordinario colorismo la acuarela, el óleo, el gouache y el fresco, pero también la litografía, el grabado, el diseño de tapices, la cerámica o la escultura en piedra, madera y cera, buscando siempre renovar formas y técnicas. Hombre comprometido con sus orígenes indígenas, es uno de los máximos promotores de la defensa del patrimonio artístico del estado de Oaxaca. 

Desde muy pequeño Francisco Toledo demostró una especial habilidad para el dibujo, y su padre alentó esa temprana tendencia al ceder a sus colores las paredes de la casa. Su abuelo Benjamín, zapatero del pueblo de Ixtepec, multiplicó su imaginación con salidas campestres en busca de resina vegetal, perladas de relatos populares en los que los seres fantásticos se entremezclaban con todo tipo de animales y personajes legendarios. 

Francisco Toledo 
A los once años se instaló en la ciudad colonial de Oaxaca, para cursar la escuela secundaria. Y después en México, D. F., para tomar clases en el taller de grabado de la Escuela de Diseños y Artesanías, con la experiencia de haber realizado sus primeros grabados en el taller oaxaqueño de Arturo García Bustos. Con apenas diecinueve años, expuso sus obras en México y en Fort Worth (Texas). 

El gran contraste y el mestizaje enriquecedor se produjeron entre 1960 y 1965, cuando Toledo vivió becado en París para estudiar y trabajar en el taller de grabado de Stanley Hayter. A los tres años de estar en Europa presentó su primera muestra en una galería parisiense; un año más tarde expuso en Toulouse, pero también en la Tate Gallery de Londres, con catálogo escrito por Henry Miller, y en Nueva York. En Francia fue reconocido en seguida como un artista singular, especialmente celebrado, como escribió André Pierre de Mandiargues en 1964, por su «desarrollo de lo mítico» y su «sentido sagrado de la vida». 

Regresó a México con una técnica pictórica depurada que no dejaría de enriquecer, así como con la influencia de ideas plásticas de artistas de distintas escuelas europeas, como Alberto Durero, Paul Klee o Marc Chagall. Aunque, en realidad, su mayor influencia provino de los códices que recogieron los símbolos prehispánicos: con todas sus formas rabiosamente contemporáneas, el artista será un tlacuilo, un moderno e ilustre pintor de códices, y un chamán dispuesto a purificar el espíritu para devolver el goce al cuerpo. 

A partir de entonces se dedicó a crear febrilmente, y sus exposiciones se multiplicarían de Nueva York a Tokio, de Oslo a Buenos Aires, y siempre en Oaxaca. No obstante, los críticos consideran que nunca se ha preocupado de promover su obra, y mucha de ella pasa directamente a manos de coleccionistas que la adquieren por adelantado. No en vano, en octubre de 2004 presentó su primera exposición en diez años, «Pinturas recientes de Francisco Toledo», en la Latin American Masters de Beverly Hills, California. 

Una estética particular 
Toledo recupera técnicas antiguas e investiga con otras nuevas, tanto en la pintura como en la escultura y la cerámica. Diseña tapices que realiza con los artesanos de Teotitlán del Valle. El color y la riqueza étnica y cultural de Oaxaca catalizan su creatividad y su obra, como la de tantos otros artistas plásticos locales y extranjeros. En 1977 viajó a Nueva York, ciudad a la que regresó en 1981 para ampliar sus técnicas en la cerámica. Un año antes, el Museo de Arte Moderno de México había organizado una gran exposición retrospectiva de su obra. En 1983 presentó el libro de grabados originales El inicio, e inició también una larga carrera como editor. En 1997 presentó en México las exposiciones (y los libros) «Zoología fantástica», a partir de textos de Jorge Luis Borges, e «Insectario», mientras encandilaba en la Bienal de Venecia con las esculturas de la titulada «La fragilidad del alma». Los críticos resaltan que el modo obsesivo con que el artista trabaja las texturas y los materiales, tales como la arena o el papel amate (el papel precolombino, hecho con corteza machacada del árbol llamado amatl o amate), así como la maestría con la que materializa su creación consiguen el efecto de que su obra parezca vibrar como si la criatura híbrida de animal y hombre, o el insecto, o la iguana, o cualquiera de sus seres tropicales pugnaran por cobrar vida real. Esa sensación inquietante que percibe el observador de la obra acaba por meterlo irremisiblemente en la visión, en el realismo fantástico del autor. 



Informes y contacto: www.TalentLab.es 
info@taletlab.es