miércoles, 3 de diciembre de 2014

Desde el año 2012


BORDAMOS POR LA PAZ 
EN BARCELONA 
Convoca para el próximo domingo 11 de enero 2015



Para el próximo domingo 11 de enero de 2015 es convocada una nueva edición de “Bordamos por la Paz en Barcelona” en el Parc de la Ciutadella de Barcelona. 

Una iniciativa que persiste tenaz y con fuerta mes tras mes, año tras año exteriorizando el dolor por los que sufren y la solidaruada desde la distància. 

Los primeros domingos de cada mes. A las 13:00 horas del mediodia en la Ciutadella (entrada Passeig de Sant Joan) se reunen armados con tejidos, aguja e hilo, y sobre todo razones que van más allà de un evento simbòlico. 

Recordemos como nació esta iniciativa de “Bordar por la Paz” en palabras y relato de Teresa Sordo Vilchis: 

Hace meses supe que un grupo de mujeres se organizaron para bordar pañuelos a los muertos, los domingos en Coyoacán. No es cualquier cosa, porque aún cuando ahora no sea común, hace años mi madre bordó mi nombre en una sábana y probablemente bordaba las iniciales de mi padre en sus pañuelos. Bordar un pañuelo es un acto de amor, de reconocimiento. 

Y fué así que comenzamos a hacerlo en Guadalajara. Comprar pañuelos, aros, agujas, hilos. Llegar a NAR e imprimir una lista de 3 días solamente. Comenzar a transcribir la información a los pañuelos. ¿Cuántas formas de morir? ¿Cuántas manos criminales? ¿Por qué lo hacen? ¿Cómo es posible que no se investigue tamaña carnicería? Compramos 60 pañuelos en los que relatamos la violencia de solamente 2 y medio días. Nos lleva 3 horas bordar un pañuelo. En México cada 40 minutos ocurre un crimen violento. 

Dos mujeres de 19 años fueron acribilladas cuando iban camino a la Universidad. ¿Cómo se llama esta puntada? No lo recuerdo, solamente se que la aprendí en el colegio. ¿Desde cuándo peligra la vida de dos mujeres que se dirigen a la Universidad? Nadie vió a los asesinos, nadie vió el crímen, nadie escuchó las balas, nadie asomó a las ventas para averiguar lo que ocurría. Las encontraron por la mañana. Hace mucho que no bordo, creo que algo anda mal, veo que está quedando chueco. No importa, me dicen. Si importa, me digo. Porque en algún rincón de mi mente vive escondida una idea que me dice que tal vez, si lo hago derechito como las monjas me lo decían, esto se arregle. Que probablemente si no dejo muchos hilos o nudos en el reverso, sus familias encuentren la tranquilidad. 

Bordamos al aire libre, bajo las sombras de los árboles. Se acerca una persona con su bordado en la mano. Comentamos. Vengo de otro estado, supe que estarían aquí. Tres sobrinos míos están desaparecidos. Jóvenes, muy jóvenes, guapos también. Iban con uno de sus hijos, de 2 años. Al niño lo encontraron en una Casa Hogar. No se llevan a los niños. Esta última frase queda en mi mente. ¿Tienen principios? Como si una pequeñísima luz iluminara una cueva oscura. Bordamos tal vez porque queremos crear algo bello de los pedazos que recogemos del infierno. Porque unas manos pueden transformar las cosas y necesitamos transformarlas en cosas bellas porque ya muchas manos trabajan en hacer lo detestable, lo innombrable, lo incomprensible. 

Bordamos por la esperanza de que vuelva la Paz y porque quisieramos hacerlo en sabanitas para las cunas de los bebés o en pañuelos que los amados atesorarán en los bolsillos de sus pantalones. 

Ya saben. Hilo, agujas, ropita, y solidaridad en el Parc de la Ciutadella de Barcelona... 



Fotografía: gentileza de Juana Furió